miércoles, 11 de abril de 2012

‘Glocalización’: la importancia de comprar patatas ‘made in Spain’

La búsqueda del beneficio sin otras consideraciones solo es factible con nuestra ignorancia y desidia.

Me disponía a recoger del estante una bolsa de modestas patatas en un conocido supermercado de Donostia, cuando se me ocurrió comprobar de dónde procedían los tubérculos, esperando confirmar que venían de Álava, tierra tradicionalmente productora de este fruto.
Para mi sorpresa, bajo la referencia del importador nacional, figuraba, en letra bien pequeña por cierto, el origen galo del producto. Un poco frustrado, rebusqué otras marcas y presentaciones con el mismo resultado: todas las patatas del supermercado, en sus diferentes variedades, procedían de Francia. De la frustración pasé a la intriga y dediqué unos minutos adicionales a comprobar el origen de los productos frescos que en gran variedad, se ofrecían en los expositores.
El balance no pudo ser más desolador.Salvo unas orgullosas manzanas reinetas procedentes de León, el mar de frutas y verduras era como una pequeña ONU de las hortalizas, con delegaciones de Holanda, Marruecos, Francia, Italia, Austria, Chile, Ecuador, Brasil, entre los que puedo recordar. Hasta las naranjas valencianas competían con unas lustrosas primas, venidas de Sudáfrica. Recordé entonces una noticia leída unos días antes donde se contaba que los camiones que llevaban patatas valencianas a Alemania, regresaban a la ciudad del Turia cargados ¿de maquinaria industrial?, ¿de productos químicos? No; venían de vuelta cargados de... patatas francesas.
Mientras nuestros políticos se dedican a pensar cómo recortar la deuda rampante o cómo reactivar nuestra maltrecha economía, me pregunto como ciudadano qué hemos hecho tan mal para haber creado un turismo europeo alrededor de la patata.
Algún economista me diría rápidamente que esto es un fruto de la globalización. Estoy de acuerdo, pero añadiría: de la globalización de la codicia descontrolada y la estupidez. Día tras día escuchamos impertérritos cómo nuestros agricultores y ganaderos luchan por sobrevivir con unos precios estancados y dependiendo para vivir, cada vez más, de las ayudas comunitarias que de la venta justa del fruto de su propio trabajo.
De esta forma, el mercado, ese arcano tras el que se esconden los vivales, recoge una cosecha ya subvencionada por todos nosotros y articula un tinglado tramposo que hace posible que las patatas que se cultivan a media hora de mi casa sean más caras que otras traídas desde Egipto.
El mismo economista nos dirá que es una cuestión de los costes laborales, de dumping social, etcétera, pero no nos dirá algo que a estas alturas de la película es obvio: que esa paradoja comercial motivada por la búsqueda del beneficio sin otras consideraciones solo es factible si cuenta con la complicidad de nuestra ignorancia y desidia, a partes iguales.
“En eso consiste el capitalismo”, nos dirá de nuevo nuestro economista de cabecera, pero el sentido común nos dice que deberían de existir otras formas más eficaces y justas de organizar las cosas.
Para empezar, estaría bien que el consumidor pudiese saber con mayor claridad cómo se forman los precios de los productos que consume y cuál es el impacto social, energético o ambiental de las transformaciones que sufre el producto en los diferentes escalones que van desde el productor hasta el consumidor.
¿Dónde esta la sostenibilidad de llevar un producto a un lugar situado a 3.000 kilómetros para volver cargado en el viaje de vuelta con idéntica mercancía? El consumidor debe saber dónde va el dinero que paga por lo que compra, qué parte de los impuestos al consumo se queda aquí y qué parte se va fuera.
Tal vez entonces, y por puro instinto de supervivencia, esté dispuesto a analizar y valorar los productos que paga y consume de una manera más global. Sus hábitos de consumo pueden variar si comprende que de ellos puede depender la sostenibilidad, no sólo del planeta, sino de algo tan cercano como la educación o la sanidad que se financian gracias a la recaudación fiscal. Mientras se discute si es necesario el copago sanitario o si gravar más el consumo con el IVA puede ser beneficioso o perjudicial para la economía, apenas se toman medidas efectivas para dar una transparencia a los mercados de forma que el consumidor tenga información suficiente para poder elegir soberanamente consumir productos cuya producción, distribución y comercialización esté directamente vinculada con el bienestar de la sociedad donde vive.
Pero para poder elegir con criterio no es suficiente sospechar que la formación de los precios está deliberadamente distorsionada, que lo está. Nuestra legislación fiscal hace tributar a las empresas sobre sus beneficios brutos —que en puridad son la resultante de la diferencia entre ingresos por venta y gastos de producción—, sin importar mucho cómo estos hayan sido conseguidos y cuál ha sido la huella social o ambiental, tanto positiva como negativa, del proceso productivo en la sociedad donde ese beneficio se ha materializado.
De esta forma, la fiscalidad sobre los beneficios de dos empresas puede ser idéntica cuando el impacto social del proceso de producción ha podido ser radicalmente diferente. Por poner un ejemplo extremo: no debería tener la misma consideración fiscal ganar 1.000 después de haber dado trabajo a 1.000 personas que ganar lo mismo sin dar trabajo a nadie.
El consumidor debería tener esta información para poder decidir cuando compra un producto o un servicio. Si países nada sospechosos de intervencionismo económico como Estados Unidos o Canadá disponen de legislación que protege a los productores nacionales, cuando se trata de compras públicas, deberíamos tomar nota e interiorizar estos gestos, no ya de patriotismo, sino de sentido común en nuestra conducta de consumidores. El Si puedes, compra al productor más cercano, de muchos, penalizando las extravagancias comerciales tras las que se esconden movimientos de corte especulativo y no sostenible a nivel social, podría contribuir a generar un comercio más justo y racional.
Para ello la información al consumidor debería incluir, con un tamaño que no requiera de un microscopio para ser leída, no sólo el origen geográfico del producto, sino datos como el precio en origen o los costes de transporte, que permitan conocer la huella socioenergética de ese consumo y también la honestidad relativa de todos los agentes de la cadena.
El legislador debería proteger legalmente y estimular por vía fiscal la práctica de estas buenas prácticas comerciales, frente a las que hacen del abuso de posición dominante y la especulación sin retorno social, su modus vivendi. Por cierto, las reinetas de León estaban deliciosas.
Adolfo López de Munain

domingo, 8 de abril de 2012

Redacción de un niño que de mayor quiere ser soldado.

Me gustaría decir que quiero ser soldado para hacer del mundo un sitio mejor, los mayores han estropeado el mundo y ahora está en mi mano arreglarlo. Vosotros también os portáis mal: me pedís que no me pelee, pero vosotros no paráis, me pedís que mantenga limpio el planeta, pero ¿y vosotros?. Hacéis lo mismo por lo que me castigáis a mi. Decís que no me deje comida en el plato pero vosotros siempre tiráis comida. Me decís que matar es malo pero vosotros lo hacéis constantemente, por vuestra culpa el mundo se ha convertido en algo repugnante, así que no se de que os quejáis. TODO LO QUE SÉ LO HE APRENDIDO DE VOSOTROS.

EL CELTÍBERO ESPAÑOL.


viernes, 6 de abril de 2012

La propuesta Nacional y Sindical.


La bandera de la unidad y del vigor de España.

Lo nacional: la Patria

Vivimos los españoles una época decisiva. Tenemos a la intemperie lo más profundo, valioso y delicado. Época en que el riesgo y el peligro cerca, no sólo a nosotros y a los utensilios sociales de nuestra vida, es decir, no sólo a nuestras instituciones, a nuestro bienestar, a nuestra cultura, sino a nuestra propia Patria. Ello después de cuatro siglos de unidad y de ser España la primera unidad nacional de la Edad Moderna

Hay que sacrificarlo todo a lo nacional. Y a la vez que decimos y proclamamos que nada nacional nos es ajeno, manifestamos también el resultado de nuestras pesquisas en pro de una solución a la angustia española de esta época.

Ese resultado a que aludimos es que hay que llevar al pueblo, a todo el pueblo, la suprema cuestión de España y de su destino. Todo consiste en extender y propagar ante todo el pueblo la gran verdad de que sus intereses todos, desde el más alto y profundo de tener una gran Patria, hasta el de vivir con un mínimo de paz, pasando por el de atender a las necesidades económicas de cada día, dependen en realidad de que España sea o no un gran pueblo libre, una nación fuerte y justa, un Estado vigoroso y nacional.

La Patria es más necesaria a las capas populares que a los privilegiados. Hay que dar, pues, en medio de todo el pueblo el aldabonazo de servicio a España, la consigna nacional, de forma que la hagan suya y la vigoricen con su aliento las más amplias zonas de españoles.

Nacionalizar a los españoles, a todo el pueblo, ligar su destino con el destino nacional de España. Ese es el camino más inmediato, la tarea más importante.

Nada nacional nos es ajeno, repetimos. Pero parece necesario ser exigentísimo acerca de lo que sea lo nacional, y cuáles son las fuerzas nacionales. Nacional será para nosotros todo aquello -organizaciones, ideas y hombres- que coloque la victoria española por encima de cualesquiera otra. Y que se afane de un modo positivo por el imperio y el triunfo de la causa española.

Repetimos en este primer número nuestra entrega a lo nacional, nuestra decisión de considerarlo como el primer ingrediente de cuanto hagamos. Todo lo nacional encontrará aquí resonancia, [Visado por la censura] y todo lo antinacional combate firme y sin tregua.

Sin España, sin la Patria, nada.

Lo sindicalista: el Pan

Dos realidades inmediatas llevan hoy de la mano a los españoles a encararse con el problema de la organización social de nuestra Patria. Una, la conmoción marxista. Otra, la crisis de trabajo, el paro obrero y la anormalidad notoria con que se desenvuelve la economía nacional.

Se trata de organizar la vida de la producción y del consumo de modo que todos los españoles útiles y capaces tengan garantizada una subsistencia normal y digna, sin entrar a saco en las economías privadas ni perturbar en el más mínimo grado la producción nacional. Basta con un Estado en línea de rendimiento, un pueblo disciplinado en su propio beneficio y unas organizaciones, unas estructuras sociales vigorosas.

Hicieron crisis las organizaciones obreras de base marxista. Sus sindicatos eran nidos de agitación, trincheras al servicio de los intereses políticos de las burocracias socialistas. Parece que lo más urgente ahora es destruir hasta la más profunda raíz esas madrigueras rojas y presentar a las masas ingenuas y desilusionadas el panorama de una vida sindical a extramuros de la preocupación revolucionaria bolchevique.

Nosotros estamos convencidos de que sólo los Sindicatos nacionales, es decir, los Sindicatos obreros identificados con la ruta nacional de España y, por tanto, constituidos en sus propios defensores, pueden desarrollar entre las masas la atmósfera que se precisa para desplazar definitivamente a las organizaciones marxistas.

El problema de las estructuras sociales está ligado íntimamente a la existencia nacional de España y a la subsistencia material de los españoles. No hay posibilidad de vida económica si se carece de unos instrumentos sociales que representen y disciplinen los factores diversos que intervienen en el proceso económico. Esos instrumentos son los Sindicatos.

El Estado que en nuestro tiempo no advierta y, por tanto, no utilice a los sindicatos como poleas imprescindibles de su acción, es un Estado ficticio, enclenque y sin vigor. España, pues, necesita orientar su vida social hacia el plano de la sindicación de todos cuantos elementos intervengan de algún modo en la producción nacional. Sindicatos nacionales y obligatorios en todas las ramas. Eso queremos.

Los Sindicatos, como células reales de la vida social, son la mejor garantía contra el paro, las crisis y la anarquización de la vida económica.

Nosotros desarrollaremos gran actividad -toda la que nos sea posible- en la tarea de llevar a los españoles la convicción nuestra de que es preciso sustentar la vida de la Patria sobre bases sindicalistas, como paso a las grandes corporaciones reguladoras de toda la economía.

Es nuestra angustia por el vivir diario de los españoles, la preocupación por sus patrimonios, el afán de evitar la ruina de los pequeños industriales y labradores, el exterminio definitivo del hambre y de la miseria, lo que nos conduce a señalar y a insistir en la creación de Sindicatos amparadores, responsables y ligados de modo auténtico a los intereses de todo el pueblo que trabaja.

No concebimos el Estado y la sociedad misma sin esas formidables instituciones que son los Sindicatos, así como la necesidad imperiosa de sustraer esos organismos a toda influencia internacional y todo servicio a las grandes encrucijadas revolucionarias del marxismo.

Lo nacional y lo sindicalista, es decir, la Patria y el Pan.

 

Lo nacional-sindicalista: la Justicia

Creemos no tener que esforzarnos en convencer a todos de que sin Justicia la vida es un infierno permanente. Dar a cada uno lo que es suyo, bien, pero la vida de los grandes pueblos exige completar esa frase con algo como lo siguiente:

Dar cada uno a los demás, a la Patria que los representa, el servicio necesario.

Y decimos a todos los españoles: la existencia de España tiene que basarse en dos cultos: el culto a lo nacional, a la Patria, y el culto social, al pueblo. Esa es la síntesis y el nervio del nacional-sindicalismo. Sólo así haremos de España un hogar para todos los españoles y sólo así conseguiremos el orgullo de vivir en un pueblo libre y fuerte.

Lo nacional-sindicalista conduce, pues, a sustentar la vida histórica de nuestra Patria española sobre los más firmes pilares. Hace de todos nosotros soldados activísimos de la grandeza de España, como Patria justa, como bandera noble y eficaz frente a la brutalidad y la explotación de los pueblo

LA IMPORTANCIA DE ORGANIZARNOS

A menudo cuando escuchamos a gente débil decir que actúan como “lobos solitarios”, no solo nos causa gracia sino pena. Estos quietos de mente y secos de corazón se escudan en ello para inactuar, dejando mal parado al movimiento en general. Esperamos que este artículo sirva de algo: movilizar la sangre de estos que dicen ser iguales a nosotros pero que nada tienen que ver con nuestra estirpe guerrera.
Nuestro mayor héroe decía que antes de perpetuar una organización se debía diseminar la propaganda, con el fin de analizar los elementos propicios para una dirección en la organización del partido. En tanto, otro punto importante de aclarar es la diferenciación entre lo que es un militante de lo que es un adepto.
El adepto es aquel que declara hallarse de acuerdo con los fines a que tiende una organización, en cambio, el militante es aquel que lucha por ella.
“Como la calidad del adepto exige solamente el reconocimiento pasivo de una idea, y la cualidad del militante la representación activa y su defensa, entre diez adeptos se encontraran al máximo uno o dos militantes”.
Es por ello que resulta imperante que cada persona reconozca el lugar que quiere y/o este dispuesto a ocupar. Pero lo que también deberían saber es que todos podemos servir a la causa. Así, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, podremos luchar unidos por un mismo ideal. Las maneras de “servir a la causa” son variadas, ya sea: diseñando propaganda, escribiendo para periódicos y fanzines, traduciendo a otros idiomas, asistiendo a actos y marchas, creando música, brindando seguridad en eventos, creando contactos con gente nueva, prestando y/o donando recursos económicos, materiales, y espacios físicos, etc.…
El estar organizados, aun en tiempos de postmodernidad decadente, constituye una real amenaza al sistema. No porque hagamos terrorismo o acciones “provocadoras” en la vía publica, sino porque lo que el sistema quiere es nuestra inacción. Inacción promovida por las nuevas tecnologías, entre otras causas.
Deben recordar que por más que en nuestro tiempo se nos den múltiples recursos para actuar, la juventud esta actuando en menor medida que en otras épocas en las cuales los medios eran más rudimentarios por llamarlos de alguna manera.
El carácter rebelde, antisistema y revolucionario de los jóvenes de nuestras filas esta mutando hacia uno mas dócil, tranquilo y adormecido.
Para los que la raza es lo más importante, les decimos: miren las cifras de inmigración en sus países. Caminen los centros comerciales. Miren los rostros de los niños al salir de las escuelas. Analicen los textos escolares que se les esta dando. Y ahí quizás comprendan lo mal que estamos y la necesidad de actuar hoy mas que nunca.
A los que quieren un país soberano les decimos: miren las acciones de lobby de los entes mundiales, el crecimiento de los bancos, con sus créditos mágicos y sus tarjetas usureras. Solo interiorizándonos en nuestra economía política actual comprenderemos que los números no son los que nos muestran y quienes son los que ostentan el poder.
Aunque una persona tenga voluntad de lucha, las limitaciones son mucho más amplias cuando se actúa solo. Estando organizados, se aúnan esfuerzos, y con esto se consiguen mayores logros. Para que una organización funcione sanamente necesitamos no solo un líder que nos guíe sino también gente dispuesta a trabajar laboriosamente. Cada uno deberá analizar y reconocer sus limitaciones como así también sus fortalezas. Y sacar provecho de eso, trabajando en el lugar que le corresponda en la organización.
La única herramienta de cambio para el futuro es informarse en las cuestiones que nos afectan como país y como ciudadanos portadores de una estirpe que no debe capitular, pero a su vez organizarse! Que nuestras ansias de cambio no se queden en nuestras mentes! El verdadero cambio exige irremediablemente una acción!
No hay excusas para no trabajar, tampoco para no estar organizados.

jueves, 5 de abril de 2012

A.H.

“Una concepción ideológica llevará sus principios al triunfo, sólo cuando en las filas de sus adeptos reúna a los elementos de más entereza y de mayor fuerza de acción de su época y de su pueblo, haciendo de ellos la falange de una organización apta para la lucha. Pero para esto es necesario que esta concepción ideológica -tomando en cuenta a estos elementos, puntualice en su mundo general de ideas, ciertos postulados que, por su precisión y presentados en una forma apropiada, puedan servir de credo a la nueva comunidad humana. Mientras que el programa de un partido netamente político no es más que una receta para el buen resultado de las próximas elecciones, el programa de una concepción ideológica representa la fórmula de una declaración de guerra contra el orden establecido, contra el estado de cosas existente, en fin, contra el criterio dominante de la época”.


“No se requiere que individualmente cada uno de los que luchan por esta ideología esté al corriente y conozca exactamente el pensar íntimo y las reflexiones políticas de los dirigentes del movimiento. Así como en la práctica tendría poca eficacia un ejército donde cada soldado fuese un general, no precisamente por su rango, sino por poseer la misma instrucción y la misma penetración que el jefe, así también no triunfará un movimiento político, representante de toda una ideología, si es que no aspira a ser otra cosa que un mero receptáculo de "geniales". No. Este movimiento necesita también indispensablemente del concurso del soldado raso, sin el cual no es posible mantener la cohesión de la disciplina interior”.

martes, 3 de abril de 2012

¡¡El racismo de SOS RACISME!!

Omar Djellil había sido un militante de SOS Racisme, en Francia. Él nos cuenta que, las instrucciones dadas por la oficina nacional de esta asociación, exigía a sus miembros que no tratasen los casos en los que las víctimas fuesen personas de raza blanca.

lunes, 2 de abril de 2012

Testimonio de un funcionario del SEF.

Con esta nota no quiero dar a entender nada, por que no acepto la xenofobia el racismo o como lo queráis algunos llamar, tengo amigos marroquíes, sudamericanos, italianos y muchos más… Solo quiero saber vuestras opiniones, cierto o no cierto, quiero saberlas lo que escribe este “funcionario público” me ha llamado la atención.
Se aceptan toda clase de comentarios.
Trabajo en una oficina de empleo y puedo aseguraros que por derecho todos tenemos las mismas posibilidades de recibir ayudas públicas, pero en la práctica, os aseguro que NO ES ASÍ.
Mi trabajo consiste entre otras en conceder subsidios de desempleo (distinto al conocido por todos como "paro") y un inmigrante tiene muchas más papeletas de recibir estas ayudas que cualquier ciudadano español.
Puedo aseguraros -porque lo veo y lo hago diariamente- que muchos días salgo "enfermo" de la oficina viendo a qué y sobre todo a quiénes se destinan las ayudas públicas que salen del esfuerzo de quienes trabajan.
Viendo como muchos inmigrantes tienen más dinero disponible sin HACER ABSOLUTAMENTE NADA que muchos de los que nos levantamos a las 6 de la madrugada para trabajar.
Podría tirarme HORAS contándoos todo esto y acabarías indignados y asqueados de ser españoles.......y no por ser españoles, sino por saber cuáles son las preferencias de nuestros políticos a la hora de emplear el dinero de todos.
Los marroquís por ejemplo es un colectivo muy bien informado, mil veces más que todos vosotros juntos y "explotan" hasta el límite de lo imaginable todas las ayudas estatales, autonómicas y locales.
Va un aperitivo:
Sabéis que un marroquí con sólo trabajar 6 meses ya puede traer en la práctica a toda su familia y vivir DE POR VIDA de las ayudas públicas.....si si, hasta que se muera.
No es una exageración ES REAL.......DE POR VIDA. Saben exactamente los días que tienen que trabajar o "simular trabajo" para encadenar ayudas en la práctica perpetuas para vivir a cuerpo de rey en España o en Marruecos donde la vida es mucho más barata.....
Lo veo a diario. Es posible, ellos lo saben y sencillamente lo están explotando hasta el límite de dejar nuestro estado de bienestar al borde de la quiebra......y lo digo yo que soy uno de los pobres a los que las leyes españolas obligan con horror a otorgar esas ayudas.
Muchas y muchos de ellos no trabajan ni trabajarán en su vida, crean empresas ficticias que simulan trabajos que no existen para cotizar 6 o 12 meses para renovar el permiso, agrupar a sus familias en algunos casos y por supuesto encadenar subsidios hasta de 4 años.
En fin, ya iré contando… Cobran todo y por todos. Hasta la marroquíe de 50 años que no sabe ni leer ni escribir, ni español ni nada de nada.
Pisa una vez España, se apunta al paro, Se marcha a Marruecos, vuelve al año, pide una RAI como parada de larga duración y ya tiene 5.000 euros en su bolsillo. ASÍ DE FÁCIL.
Las prestaciones y subsidios por desempleo son ayudas económicas para atender a todos aquellos que habiendo perdido un trabajo y queriendo trabajar no pueden hacerlo.
La cuestión es que los marroquíes y muchos sudamericanos no quieren trabajar, han hecho de estas ayudas públicas su objetivo principal en la vida para él y su familia.
Llegando a España para vivir de nuestro trabajo, no del suyo.
Y lo más indecente es que la mayoría lo disfruta tranquilamente en Marruecos. Precisamente esta gente cobra tantos subsidios porque se los damos para mantener a sus familias en Marruecos.
El otro día, por ejemplo, denegué a una mujer española un subsidio. Tenía 5 hijos. Entre el marido y dos hijos pasaban del límite de rentas por un pelo.
A un marroquí jamás se lo denegaría.....POR QUÉ? Muy sencillo a esta "española" le puedo ver sus rentas, las de sus hijos, sus sueldos, vida laboral, si han vendido un piso, si tiene algún tipo de pensión, etc., etc., etc.
Lo puedo hacer desde mi asiento, sin moverme. Conectándome con Seguridad Social y pidiendo datos a Hacienda. A un marroquí, un sudamericano no, yo no puedo saber que cojones hacen ni cobran en marruecos toda su familia. Ni si están divorciados, ni si sus hijos o sus hijos, ni si tienen 20 empresas, ni si acaban de vender 4 pisos.....NADA, ABSOLUTAMENTE NADA. Y como no puedo verle ni saber de él nada de nada pues le doy el subsidio. Simple y llano. Transparente.
España es el país más garantista del planeta para cualquiera que venga de fuera. Va el ejemplo de hoy.
Al estado español le cuesta más de 10.000 euros cada boda de un marroquí u sudamericano Cómo? Muy sencillo.
Cuando un joven marroquí acaba el paro y viene a por el subsidio le preguntas: ¿Estás casado? No ¿Tienes hijos? No.
Pues no tienes derecho al subsidio porque no "mantienes" a nadie. A la semana siguiente aparece con un papel en árabe traducido al castellano que dice que un cura marroquí le ha casado hace 3 días......y qué hacemos nosotros!!! Pues le hacemos el regalo de bodas: vacaciones pagados de 2 a 3 años en su país viviendo a cuerpo de rey. Porque como os podéis imaginar el coste de la vida allí no es ni la mitad que aquí. Lo único que tiene que hacer es renovar la tarjeta de demanda cada 3 meses.
Pero no os preocupéis, se lo hemos puesto fácil, pueden hacerlo por internet.
Al "casarse" ya mantiene a una persona, a su mujer, que está en Marruecos y que nunca pisó España. Por eso ya tiene derecho a un subdidio de 2 años de media.
Cada boda marroquí nos cuesta a los españoles entre 10.000 y 20.000 euros. Así de fácil sí, así de fácil. No le deis más vueltas.
Es así, ellos lo saben y actúan en consecuencia. Paga la dote al vecino para "estar casado" (....Y ES LITERAL, LO LEO EN SUS CERTIFICADOS MATRIMONIALES TRADUCIDOS) y ya puede vivir de vuestro trabajo varios años.
Se casó para cobrar el subsidio. Joder si os contara…. Al día siguiente llegaríais a casa asustados de la cantidad de gente que se os habría quedado mirando por la calle.....y porqué? Porque ibais a quedaros con cara de Gilipollas durante dos semanas.
Por eso.